Articulos Gratis en Español
Articulos Gratis en español para escritores, autores, webmasters.
Puedes leer y publicar articulos deportivos, religiosos, cientificos, educativos, belleza y mas...
 
 
INICIO arrow Arte y Cultura arrow Historia arrow LA SENTENCIA DE LOS DIOSES A SÍSIFO NOS CONDENÓ A LA ESTUPIDEZ Y LA INCOMPETENCIA A LOS HUMANOS.
miércoles, 09 de julio de 2008
 
 
Iniciar Sesión





¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí
Recursos
Links en Inglés
Casas Prefabricadas
Metodos Anticonceptivos
Recetas mexicanas
Plantillas Web Gratis
Bajar y Subir Musicas
Bienes Raices Puerto Rico
Dogo Argentina Web
Mitos y Leyendas mexicanas
Chat Latino
Nube de Busquedas
Created with SearchCloud
LA SENTENCIA DE LOS DIOSES A SÍSIFO NOS CONDENÓ A LA ESTUPIDEZ Y LA INCOMPETENCIA A LOS HUMANOS. Imprimir E-Mail
Escrito por antonio roman sanchez   
martes, 25 de diciembre de 2007

Los dioses, cuando juzgaron al astuto Sísifo, nos condenaron a la necedad y a la incompentencia.

La sociedad está organizada para tender a trepar. La gente se afana por alcanzar una mejor posición. Peter al observar que la incompetencia se daba en todos los niveles de todas las jerarquías (políticas, legales, educacionales, industriales, de funcionarios...) formuló la hipótesis de que la causa radicaba en alguna característica intrínseca de las reglas de juego para promocionar a la gente. De manera que formuló el principio que lleva su nombre, EL PRINCIPIO DE PETER:
”En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender
a su nivel de incompetencia.”

¿Cómo se va articulando el proceso? Los individuos ascienden desde un nivel de competencia a otro de incompetencia; es decir, que al final los puestos en las organizaciones, tienden a ser ocupados por personas que son incompetentes para desempeñar sus funciones. Tal vez la explicación radique en el hecho de que se suele promocionar, bien a gente con padrino o bien a gente que realiza con competencia su trabajo en responsabilidades inferiores. En cualquier caso, el puesto nuevo a desempeñar tiene tareas y responsabilidades diferentes y al final ocurre lo que a la nata, que sube hasta que se corta.

La competencia de un empleado es determinada no por gente de fuera de la organización sino por el superior en la jerarquía.
Pueden ocurrir dos cosas:
1.Que el superior se encuentre aún en el nivel de competencia, entonces valora a sus subordinados en atención al trabajo útil que realiza y su grado de eficiencia.
2.Que el superior haya alcanzado su nivel de incompetencia, entonces valora al empleado con criterios institucionales, es decir como el comportamiento que secunda las reglas, rituales y formas de statu quo.
Lo normal es que la evaluación la realice el “adaptado”, y por ello prevalece la consistencia interna, las reglas de juego establecidas. De esta forma, la gente termina por hacerse gris en sus vidas: se convierten en autómatas, siempre obedecen, nunca deciden (para eso cobran los jefes), porque la supercompetencia es más peligrosa y recusable que la incompetencia y la jerarquía debe ser preservada.

Un caso paradigmático de incompetencia inútil, son las subvenciones públicas. A veces revisten la fórmula de financiación total (cuando el coste es cero, la demanda es infinita) Se destina dinero para luchar contra la contaminación del aire, del analfabetismo, la pobreza, la marginación social, la soledad de los individuos... Tan pronto como es ofrecido el dinero, debe encontrarse una forma de gastarlo. El responsable puede que resuelva o no problemas, lo importante es que pueda y quiera gastar el dinero. Pero sin el diseño de la estrategia adecuada, se habrán malgastado recursos sin utilidad alguna. Imaginemos por ejemplo la creación de escuelas en zonas rurales sin partida presupuestaria para contratar profesorado, ni servicio de transporte. Al final el edificio termina sin mantenimiento y en estado ruinoso, pero eso sí, el dinero se gastó con arreglo a las fórmulas de la incompetencia. Esa clase de burócratas son como los intelectuales para Ortega, capaces de pensar en un cuchillo sin mango, éstos diseñan aulas sin alumnos y sin profesores.

Conviene igualmente estudiar el tema del “impulso” o el enchufe, es decir, la relación de un empleado por sangre, amistad, matrimonio.. con una persona situada por encima de él en la jerarquía. Ese tipo de empujoncitos, se detestan, lo normal es que produzca aversión entre los compañeros. Pero, la envidia desconoce la lógica, es decir, que los empleados no se oponen realmente a la incompetencia, simplemente murmuran sobre la incompetencia para enmascarar los sentimientos hacia los empleados que reciben el impulso y trato de favor.
Las normas básicas para buscarse un padrino son:
1.Encontrar al padrino, es decir, elegir a quien puede servir a tus intereses.
2.Motivar al padrino, es decir, el padrino tiene que sacar algo a cambio, información, adulación, ascenso gracias al apoyo de los subordinados...

Decía Umbral que ningún tonto se recupera de un éxito, y nada entraña tanto fracaso personal como el éxito cuando has sido elevado en tu puesto de trabajo hasta alcanzar tu nivel de incompetencia.
Y así comienza la insatisfacción en el mundo laboral con repercusión en la vida personal. Un empleado difícilmente se muestra contento al permanecer en su nivel de competencia: insiste en elevarse a un nivel que está más allá de sus facultades. Marx soñaba con una sociedad no jerárquica “de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades”. Pero ahí está el error, para conseguir eso habría que mantener a cada uno en su nivel de competencia, pero como la tendencia es a escalar, todo queda en un sueño, y al final promociona la gente, se convierte en incompetente y en la mayoría de los casos, acaba irritado y estresado, pero no puede dar marcha atrás.

Unos ejemplos nos pueden ilusrar: Hitler, consumado político, se convirtió en un pésimo estratega militar; Sócrates, filósofo por antonomasia, se convirtió en un abogado incompetente, cuando perdió su juicio y fue condenado a muerte; Marco Aurelio, gran filósofo y pésimo emperador; Platón fue convertido en esclavo por querer ser gobernante...

La insatisfacción y la infelicidad de las organizaciones se dan entre los trabajadores por planificar su vida de cara a la escala en la jerarquía. Cuando escalas, te das cuenta que eso no es para ti, te amargas... pierdes amistades entre los compañeros, que te ven con recelo, y como consecuencia te obligas a seguir escalando, es decir a ser más incompetente (la caída es dura). Llegados a ese extremo, sólo nos queda un recurso: adaptarnos a la patanería, a los rituales, a las reglas de la organización. La necedad triunfa. A fin de cuentas, la sentencia de los dioses a Sísifo, nos condenó a la estupidez a los humanos. Alcanzar la sabiduría será un tarea eternamente castigada en la cultura organizativa.

Modificado el ( domingo, 27 de abril de 2008 )
 
Guardar:
Delicious, Digg, MyYahoo, Technorati, Furl and 50 more!
Conócenos
Quienes Somos
Contacto
Registrarse
¿Porqué Registrarse?
Preguntas Frecuentes
Tutorial
Mapa del Sitio
BUSCAR

Todo el contenido de
nuestro sitio a través de canales RSS.

 
Top! Top!