Durante muchos años ha existido la creencia de que el mercurio presente en algunas vacunas infantiles estaría relacionado con la presencia de autismo en los niños. Un informe publicado el día de hoy arroja evidencia en el sentido de que esta suposición no sería cierta, y que el mercurio es eliminado de la sangre más rápido de lo que se creía.
El estudio se realizó tomando muestras a un grupo de 216 niños en un hospital pediátrico en la Argentina. Los exámenes de laboratorio mostraron que los niveles de mercurio en la sangre de los niños cuyas vacunas contenían timerosal regresan al mismo nivel previo a la vacunación en tan solo un mes.
El timerosal era un componente de las vacunas de uso generalizado hasta que fue suprimido en 1999 de las vacunas disponibles en los Estados Unidos, aunque en muchos países sigue empleándose desde entonces. La investigación encontró que este compuesto, una vez en el cuerpo humano se convierte en etil mercurio y no en metil mercurio como se creía.
Las conclusiones del estudio refuerzan la hipótesis de que las vacunas no guardan relación con el autismo. Para uno de los coautores del estudio, ellas coinciden con una recomendación de la Organización Mundial de la Salud en el sentido de que se siga empleando el timerosal en la fabricación de vacunas infantiles en razón de que su bajo costo permite que ellas sean accesibles a un mayor número de niños en todo el mundo.