|
Madrid, 12 de marzo de 2008. Inmerso en un oasis y con un amplio abanico de comodidades, el pasajero olvida su destino. A continuación, las percepciones de un afortunado que viajó en Premium Business. El boleto indicaba Buenos Aies – Miami. La clase Premium Business, el costo 6.002 dólares ida y vuelta. Pero estos detalles se borraron de mi mente ni bien el Boeing 767 despegó. ¿Cómo aplacar la ansiedad? ¿Cómo combatir el nerviosismo y el aburrimiento? Tarde unos instantes en darme cuenta de que no iban a ser tareas difíciles. ¿Razones? Muchas. Primero, el asiento. Más que asiento conviene hablar de cama porque bastó con apretar uno de los tantos botoncitos del apoyabrazos y la reclinación pasa a ser de 180 grados. Jugué un rato más con el comando y una vibración recorrió mi espalda. Total relax. Mejor, imposible. La luz individual tiene 3 niveles. La ajusté de manera tal de poder continuar una novela empezada, “Asesinato en el Comité Central” de Vázquez Montalban. Mi vecino tuvo la misma idea y en ese momento comprobé que estaba a una distancia prudencial. Un buen detalle. Al frente, una pantalla de 15.4 pulgadas. Para optar entre: 8 películas, 20 cortometrajes, 14 jueguitos, 100 discos de música. Superó todas mis expectativas no supe qué elegir. Aislado en unos audífonos de primerísima calidad, me dispuse a escuchar un disco de Sting. Llegó la hora de comer. Fue una buena noticia saber que se podía elegir. Entrada: jamón crudo, muzzarella marinada, ensalada de rúcula y radicchio. Plato principal: tortelli rellenos con pavo, ricotta y espinaca con salsa de tomate y albahaca. Postre: flan con dulce. Vino: Catena, Malbec, 2005. Por último, una copita de oporto. “Con el estómago lleno, todo es menos urgente” pensé y sonreí. Mi preocupación, aunque banal, me llevó unos minutos. Seguir con la novela de detectives o ver una película. Lo segundo se impuso. Me pareció muy apropiado que haya cine de género de los 40s y los 50s como alternativa. Rita Hayworth siempre fue mi debilidad. Con esa consigna acoté el asunto. Llegó el momento de decidir: Gilda o Dama de Shangai. Aposté por el filme dirigido por Orson Welles. Me deslicé en la butaca, puse play y me olvidé del mundo. Más tarde el sueño – no necesité pastillas -, después el aterrizaje. Un viaje inolvidable. El relato de este viajante es más que elocuente. Viajar en Premium Busines es un fin en sí mismo. No obstante a la hora de viajar debemos asesorarnos de manera tal que nuestro vuelo sea un éxito. El portal www.mejoresofertas-vuelos, puede serte muy útil. Encontrarás la información de vuelos nacionales, europeos e intercontinentales y las mejores ofertas. Leandro Greca Por más información http://www.mejoresofertas-vuelos.com/
|