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Escrito por Leonel
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sábado, 16 de agosto de 2008 |
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La vida de Jesús refleja la gracia de Dios. Dios es el gran dador, Él no necesita de nada, y esa condición le hace estar siempre dispuesto a satisfacer las necesidades de Sus criaturas. “Mirad de las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? Mateo 6:26. Así y todo, ese Dios se encarnó en la persona de Jesús y el Señor mostró a los hombres el carácter del Padre. Aún en el momento de ir a la cruz, en pago por nuestros pecados, la gracia del Señor vuelve a manifestarse. Esta vez el que va a recibir de esta gracia va a ser un preso, un tal Barrabás. La Escritura lo dice así “Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisieren Y tenían entonces un preso llamado Barrabás”. Mateo 27:15-16. Este era famoso por su condición de malhechor, alguien que tenía una deuda contra la ley, y estaba pagando las consecuencias de ella. Sus obras lo habían llevado a la cárcel, la ley pesaba contra él. Así y todo, sin intervenir él en los acontecimientos que afuera se estaban produciendo, otro también famoso, a quien la Escritura de Él se refiere “como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanado...porque Dios estaba con Él” Hechos 10:38. Nuevamente la gracia de Dios se iba a manifestar en alguien en quien ni aún la andaba buscando, alguien que yá estaba condenado...pero Jesús fue a la cruz y este Barrabás queda libre. Así lo estableció Dios, que un justo pagara por todos nosotros, para llegar así a ser libres de la enorme deuda que con un Dios Santo teníamos. “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios...” 1Pedro 3:18 Más a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Juan 1:12
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