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Cuánto hay y cuanto queda |
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Escrito por Jesús Remis Fernández
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jueves, 09 de marzo de 2006 |
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Poema dedicado a todos aquellos que somos seguidores de la cultura y la lectura, que desdeñamos los burdos ataques de analfabetismo televisivos, a los que amamos la cultura clásica, la historia y los mitos. Para todos aquellos que de verdad sienten que este no es su mundo. O su tiempo. Es la epopeya de mi vida la que no termina, la que no guarda nada para mí, en la que hallo mil historias que desaparecen tras rememorarlas, donde nada vale nada, donde todo tiene el valor que le pones tu mismo, donde pagas lo caro por barato y lo barato por caro. Busco la guía de los precios en la historia de mi inventario, que me diga el valor de mi dolor y la cuantía de mi garantía. La duración de mi sinrazón, la de mi desazón. El precio de mi desprecio y el recomendado por el hacendado. El impuesto por lo estricto y lo punible de lo inflexible. Dígame, Oh listado de listos y de valores convencionales, enorme ley supuesta de sociedades infectas, ¿cuál es la cantidad con que recompensará los valores no impuestos que crecen en las entrañas de las migrañas? ¿Cuánto pondrá en el haber de aquel que proteja lo suyo, ame a su amor, castigue la generalización de juicios y la individualización de sus fallos? Ya terminaron para la historia de la inhumanidad los relatos de héroes que realizaban grandes proezas, con grandes crudezas, por bellas princesas. Nada queda para nosotros los que pensamos con la víscera palpitante, solo el resquicio de recordar lo que fue, de releer lo que nos legaron antiguos hombres llenos de ira, mal juicio, lascivia, libertinaje, potestades, degeneración, agravios, sentimientos antojados y placeres otorgados. Libertad. Solo el recuerdo de sentimientos, razones, medios y fines recibidos con brazos cruzados por la seriedad de mente. ¿A qué precio pagaremos la ausencia de honor, la dejadez en la búsqueda de griales, la insignificante lucha contra el opresor, la coexistencia con la ciencia, la desaparición de la videncia por meras evidencias, el no alzarse en lo alto con heridas que suturo con el futuro? Nada veo ya aquí para nosotros, los que deseamos atravesar al dragón del tragón, bañarnos en la savia del sabio, enlucir el techo de nuestra capilla con la toma de la bastilla y forrar de revolución la costilla de Adán, encontrar al unicornio del arco iris surcando valles de flores, hallar lo inencontrable, doblegar lo inexpugnable, terminar la historia interminable. Eludir lo ineludible. ¿Qué haremos los que solo queremos que entrar en Camelot? Buscaremos a ciegas, viendo solo las entregas de los merlines de la tele que nos dicen lo que quieren, y cuando dices lo que quieres, te hablan con plagios que las cosas de los palacios van siempre por espacios. Publicitarios. Poema escrito por Jesús Remis Fernández. www.chusilmarillion.com y http://www.quediario.com/blogs/11945/ Gijón, Asturias
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Modificado el ( jueves, 09 de marzo de 2006 )
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