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Escrito por Jesús Remis Fernández
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lunes, 10 de abril de 2006 |
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Hasta ahora estos dos grandes bandos de religión medieval siempre se identificaron por separado, aún teniendo en cuenta las muchas intersecciones que tuvieron. Por un lado el mito y la historia de los Caballeros del Santo Sepulcro, con Jacques de Molay como último Gran Maestre y por otro los Cátaros, su tradición y creencia, su persecución, Montségur y sus hogueras. Pero si entrelazamos ambas cronologías nos daremos cuenta de circunstancias simultáneas que no deben dejar indiferente y que, rara vez, se identifica un suceso con el otro, pretendiendo ser completamente independientes. Si nos armamos del “Codex Templi” y de, por ejemplo, el “Misterio y mensaje de los Cátaros” observaremos que Bernardo de Clairvaux o Claraval ya parlamentó en 1145 con los albigenses (cuna cátara) siendo éste a su vez creador de la regla Templaria por la que se regirían los caballeros y personaje muy importante en el Temple, poco después beatificado. En 1244 nace Jacques de Molay, año en que arden en Montségur los (casi) últimos cátaros. Con todo esto quiero decir que el razonamiento de la época pudo ser el siguiente: viendo el éxito obtenido con la cruzada albigense (territorios, riquezas y gentes conquistadas, diezmos y vil metal en definitiva) los “capetos” y los “papas” dieron por sentada una segunda posibilidad de engrosar las arcas hundiendo a la orden del Temple como se hizo con la Cátara. Bulas, bulos y engaños bien llevados, como ya son característicos de los reyes franceses a lo largo de la historia, conllevaron lo que bien pudiera considerarse las dos mayores “cazas de brujas” de la historia eclesiástica. De la ignominiosa historia de la Iglesia Papal medieval y sus allegados. Artículo escrito por Jesús Remis Fernández. www.chusilmarillion.com y http://www.quediario.com/blogs/11945/ Gijón, Asturias
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