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Correlación histórica de mitos y creencias |
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Escrito por Jesús Remis Fernández
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martes, 25 de abril de 2006 |
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A lo largo de la historia uno observa como los dioses, mitos y leyendas evoucionan. Unas veces se crean y otras se modifican o adaptan los anteriores. Es lógico comparar los dioses griegos con los romanos, los egipcios y los sumerios. Pero nadie ha relacionado los actuales. Hasta Hitler intentó forjar su propia religión o mito de la raza aria. Adaptó símbolos tibetanos y transformó mitos nórdicos que habitaban en el saber popular del entonces. Lo englobó todo y le puso un nombre diferente. La ciencia moderna es una más, una recopilación de verdades a medias llenas de teorías mundialmente aceptadas por demostraciones falacias y cuestionables. Hoy en día sin apenas tener estudios un joven puede decirnos que el hombre viene del mono, que hay una tabla de elementos, que todo está formado por átomos, que la vida extraterrestre inteligente puede existir y un sin fin de cuestiones más. Si le hubiésemos preguntado a un hombre de la edad media nos habría respondido conforme a la estipulación de la época, a la tradición acordada e implantada como verdadera con una fidelidad idéntica a la de hoy. Pero a lo que voy es a los Dioses, a los iluminados. En muchos países esto no ha cambiado, siguen buscando estados alterados, personas elevadas, deidades o divinidades. En el mundo de la cienciología optamos por algo más factible: la inteligencia extraterrestre. Y buscamos un lugar en nuestra creación, adaptamos las inscripciones, esculturas y arquitecturas sin explicación obvia como parte de esa inteligencia superior. Los extraterrestres ocupan el lugar de los dioses. Si Dante viviera en estos tiempos “La Divina Comedia” sería un texto sobre una invasión extraterrestre, o sobre un tipo al que por medio de una abducción se le muestran los horrores de la vida fuera del planeta. Las pirámides pueden ser obra de esos seres, las inscripciones antediluvianas e incluso se adaptan los mitos bíblicos y del Antiguo Testamento a estos seres que pudieron visitarnos durante toda nuestra insignificante historia. Con esto quiero decir que ahora, como antes, necesitamos (puesto que tenemos más preguntas que respuestas) un mito en el que creer. Cuál mejor que uno al que la ciencia le da la oportunidad de existir: el extraterrestre. Así con avistamientos, abducciones y sucesos extraños damos fe de ello, al igual que se aparece la virgen y ocurren los milagros.
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Modificado el ( viernes, 01 de diciembre de 2006 )
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