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Introducción. La espasmofemia cuyo síntoma característico es la tartamudez, es una perturbación del ritmo y de la fluidez del habla con una frecuencia inusual, que afecta a sonidos, sílabas o palabras (ver artículo “La Espasmofemia”). Su incidencia es mayor en los niños que en las niñas y su etiología es considerada multicausal (gran variedad de factores involucrados). Sus síntomas se clasifican en tartamudez de desarrollo o madurativa y en tartamudez de evolución o “verdadera”. Su sintomatología presenta una gran variedad de formas, desde pequeños bloqueos a grandes espasmos e incoordinaciones respiratorias y musculares. La tartamudez “verdadera” no cesa en el tiempo a pesar de la maduración del sistema nervioso y de la integración del lenguaje, perdurando hasta la adultez. Los enfoques terapéuticos están orientados tanto a la labor preventiva como a la rehabilitatoria logrando excelentes resultados en este campo y disminuyendo los síntomas prácticamente a cero en la mayoría de los casos. A continuación desarrollaremos algunos de los enfoques terapéuticos más utilizados y que han dado excelentes resultados en la clínica fonoaudiológica.
Enfoques Terapéuticos. Los enfoques terapéuticos clásicos intentaban evitar la tartamudez. Lo importante en dichos métodos era que el tartamudo no tartamudee. Estos tratamientos buscaban recursos rápidos, por ridículos que fueran, que solucionaran los defectos, sin embargo desarrollaban aún más temor en el paciente hacia la tartamudez. Los métodos tradicionales pueden agruparse de la siguiente manera: Ø Procedimientos basados en la distracción: Estos métodos son los más antiguos e implicaban hablar con un determinado ritmo, cambiar la postura de la lengua, cambiar el tono vocal, hablar en forma monótona, mover brazos, piernas, golpear la mesa al hablar, murmurar, etc. Sin embargo todas estas técnicas son temporales, ya que una vez interiorizado un determinado modelo de habla, por ejemplo el cambio de tono vocal, vuelve a aparecer la tartamudez. Ø Procedimientos basados en la sugestión: Estos métodos son muy usados y consiste en la sensación interior que tienen los tartamudos antes de bloquearse. Debido a lo anterior se enseña a anticipar el evento. Sin embargo, estas situaciones son esporádicas. También se ha utilizado la hipnosis sin buenos resultados, ya que tras un período de desaparición absoluta de la tartamudez, esta vuelve a reaparecer. Ø Procedimientos basados en la relajación: La relajación es la técnica más utilizada, pero debe usarse como técnica coadyudante o complementando el tratamiento principal. Los autores norteamericanos de la década del 30 cambiaron sistemáticamente el enfoque de evitación por otro dirigido hacia el miedo a la tartamudez, es decir, el paciente debe aprender a tartamudear con el mínimo de anormalidad. Podemos dividir los enfoques terapéuticos en dos tipos: - Terapia enfocada a niños pequeños (preescolares): Este tipo de terapias está enfocada a preferentemente a los padres a quienes se les entrega una serie de herramientas destinadas a modificar actitudes hacia el niño, tales como:
Ø No llamar la atención del niño sobre sus dificultades. Se deben ignorar sus errores sin hacer ninguna observación del habla del menor. Ø Fortalecer experiencias positivas en el niño. Se debe aprovechar el carácter cíclico de la tartamudez en la cual existen períodos en que no se produce ningún espasmo, para motivar al niño a hablar, que cuente de sus actividades y de sus juegos fortaleciendo así su seguridad. En los períodos de mayor tartamudez no se lo debe presionar para hablar. Ø Evitar conflictos familiares frente al niño. Se debe evitar en lo posible todo tipo de conflicto familiar en presencia del menor, ya que estos problemas solo producen inseguridad en el niño. Ø Evitar que se establezcan celos en el niño. Se debe distribuir el cariño familiar por igual entre todos los hermanos y constituyentes de la familia. Ø Evitar toda perturbación emocional en el niño. Se debe entregar al niño reglas claras y justas de convivencia familiar evitando caer en los extremos. Ø Generar compensaciones en el niño. Es necesario que el menor experimente sensaciones de superioridad en algún área o materia para fortalecer su autoestima. Ø No fatigar a los menores. Las actividades diarias no deben ser cansadoras (en jardines solo 3 a 4 horas diarias) ya que debe prevalecer el contacto con los padres. Como hemos visto en menores preescolares no se realizan tratamientos dirigidos, es más, están contraindicados. - Terapias enfocadas a niños (escolares), adolescentes y adultos: En este tipo de enfoque los esfuerzos están dirigidos prioritariamente a los pacientes con espasmofemia. Contrariamente a las orientaciones dadas en preescolares, aquí se busca conocer las dificultades y limitaciones, y la forma de mitigarlas. Algunas de las técnicas utilizadas son las siguientes:
Ø Entrenamiento respiratorio. Se entrena directamente el tipo y la coordinación respiratoria, ya que especialmente esta última, es la que se encuentra más alterada provocando interrupciones frecuentes en la fluidez del habla. Ø Relajación muscular. La mayoría de las personas con espasmofemia presentan gran tensión muscular especialmente en la musculatura facial debido a la aparición de tics nerviosos y contracturas en el esfuerzo de pronunciar las palabras en las cuales se bloquean. Debido a ello se enseñan técnicas de relajación tanto general como segmentarias. Ø Técnicas de facilitación. Algunas de las técnicas que se enseñan para disminuir y controlar la cantidad de espamos son las siguientes: a. Descripción de los espasmos: Se insta al paciente a describir la naturaleza del espasmo, sus sensaciones cuando estos se presentan, los tipos de espasmos que presenta, es decir, bloqueos, repeticiones, contracturas musculares, etc. El paciente debe conocer perfectamente sus dificultades. b. Discriminación de los espasmos: Aquí se busca que el paciente discrimine los espasmos que él produce. Para ello se graba al paciente en lenguaje espontáneo y se lo insta a escuchar la grabación e ir reconociendo cada espasmo que se presenta. Se debe detener la grabación en cada espasmo discriminado. Es importante hacerle notar aquellos espasmos que no reconoció. c. Modelo de habla lenta: Se enseña al paciente a modificar actitudes de habla rápida y acelerada a través de un habla lenta y coordinada con su respiración. Inicialmente, según la cantidad de espasmos, se entrena con frases cortas, rimas, refranes, oraciones y finalmente a nivel de párrafos y textos completos. d. Técnica de anticipación de espasmos: Se entrena al paciente para detener su habla cada vez que sienta que se va a producir un espasmo, sustituyéndola por una respiración profunda o por un cambio en la palabra que se iba a pronunciar. e. Generalización de conductas aprendidas: Cuando el paciente ya maneja una adecuada tensión muscular, una buena coordinación respiratoria junto a un modelo de habla lenta y ya logra detectar y anticipar sus espasmos se debe aplicar lo aprendido a su entorno, en sus actividades cotidianas. Las técnicas de facilitación aprendidas por el paciente deben ser aplicadas en lenguaje espontáneo, descriptivo, narrativo, expositivo y en lectura. En este tipo de enfoque terapéutico es importante grabar todos los progresos que se van produciendo, de manera que el paciente advierta concretamente los cambios que en él se han producido. Además esto ayuda a aumentar la seguridad y confianza del paciente. Comentarios. Es importante acotar que el éxito de cada técnica terapéutica aplicada depende de las características del paciente y de su compromiso con la terapia. Aspectos como la frecuencia de las sesiones, el tiempo de duración y especialmente el cumplimiento de las actividades encomendadas son determinantes en el logro de los objetivos de la terapia. Bibliografía. - Azcoaga, J. E., Bello, J. A., Citrinovitz, J., Derman, B., Frutos, W.M. "Los Retardos del Lenguaje en el Niño". Buenos Aires. Edit. Paidos. 2º Edición. 1979. - Puyuelo, M. "Casos Clínicos en Logopedia". Barcelona. Edit. Masson. 2000 - Quiros y Cols. "Los Grandes Problemas del Lenguaje Infantil". Buenos Aires. Edit Puma. 1966. - Rondal, J., Seron, X. "Trastornos del lenguaje II". Barcelona. Edit. Paidos. 1991. Daniel A. Silva T. Fonoaudiólogo Univ. de Chile Mail:
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