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Introducción. El florecimiento de la neuropsicología que se produjo durante la segunda guerra mundial, dio paso a grandes maestros en esa disciplina tales como Hécaen, Benton, Newcombe, Leontiev, Vygotsky y Luria entre muchos otros. Hablar de sistema funcional del lenguaje es remontarnos a los tiempos del neuropsicólogo ruso, Alexander Romanovich Luria (1902 – 1977) y de personalidades como Sigmund Freud y Lev Semenovich Vygotski. Luria se inició en la neuropsicología estudiando los cuadros afásicos e interesándose especialmente por la relación entre pensamiento y lenguaje. Una parte de sus estudios se centraron en la dinámica cerebral y especialmente en las funciones corticales superiores. Sus conceptos principales son el sistema funcional del lenguaje y las unidades cerebrales.
Del Pensamiento al Lenguaje. Alexander Luria parte de las ideas de Vygotsky estableciendo que el lenguaje interior es el puente entre el pensamiento y el lenguaje expresivo. Este lenguaje interior tiene una función predicativa, digamos un amorfismo gramatical y una conexión con la realidad externa. Sistema Funcional del Lenguaje. El concepto de Sistema Funcional del Lenguaje esta referido no a la localización de funciones cerebrales como los postulados por los modelos localizacionistas, sino a la ubicación de factores que interactúan en una función lingüística. Estos factores son de composición compleja y de funcionamiento variable. Por ejemplo, en la realización de un dibujo, participan áreas prefrontales que programan y que -al final- verifican el rendimiento práxico; áreas motoras que controlan directamente el movimiento de la mano; áreas visuales; áreas parietooccipitales necesarias para un buen manejo de relaciones espaciales y muchas otras. Luria (1973), describe tres unidades cerebrales importantes que intervienen en cualquier forma de actividad superior. Una unidad está relacionada con la regulación, activación y modulación de los impulsos nerviosos; la segunda obtiene, procesa y almacena información del mundo circundante y la tercera unidad está relacionada fundamentalmente con la programación y verificación de las operaciones cognitivas. Cada una de estas unidades de funcionamiento comprende varios órganos o áreas corticales, que en su conjunto constituyen un sistema neuropsicológico. Unidades Cerebrales. Primera Unidad Cerebral. La primera unidad esta constituida por el sistema reticular activador que es un conjunto de fibras nerviosas que se extiende desde la médula espinal hasta el cerebro medio y la corteza cerebral, específicamente el sistema límbico. Tiene como función la activación, la atención, el control, la memoria y la orientación temporal. Segunda Unidad Cerebral. La segunda unidad de elaboración comprende regiones corticales específicas en los hemisferios izquierdo y derecho, incluido el cuerpo calloso (Lóbulos parietal, temporal y occipital). La recepción sensorial y el análisis de datos se realizan en ambos hemisferios con objetivos diferentes. La organización espacial (dibujos y gestos) son función del hemisferio derecho, mientras que la simbolización y el lenguaje son del hemisferio izquierdo. Tercera Unidad Cerebral. La tercera unidad cerebral corresponde al funcionamiento cognitivo de orden superior (Planificación y Ejecución). Los lóbulos frontales y la corteza motora son los órganos implicados en la programación. Los lóbulos frontales están relacionados en la formación de ideas, los intentos conscientes y el habla interiorizada. Gran parte del lenguaje oral está controlado por la corteza motora y se modifica mediante un feedback que sirve para verificar y corregir la expresión lingüística. El área prefrontal del cerebro tiene conexiones con los demás sistemas y ejerce un control ejecutivo (programación, regulación y verificación de la información). Las áreas premotoras se ocupan de la melodía kinética del lenguaje. Modelos de Procesos. El modelo de Luria (1947; 1973) es uno de los modelos neurolingüísticos más extensos caracterizado por cuatro rasgos: 1. El modelo abarca todos los usos del lenguaje, es decir, comprensión, expresión, lectoescritura, denominación y repetición. 2. Es totalmente modular (ver teoría de la modularidad de la mente). Esto es, cada actividad lingüística está formado por subcomponentes. Además las diferentes actividades lingüísticas comparten estos subcomponentes, debido a ello es que la alteración de un subcomponente produce un trastorno en más de una actividad lingüística. 3. Los subcomponentes que sostienen las actividades lingüísticas se localizan en distintas áreas del cerebro. Debido a lo anterior es que cada función neuropsicológica es producto de la actividad coordinada de varios centros cerebrales. 4. En la mayoría de los casos cada función lingüística se relaciona con una actividad no lingüística ejecutada por la misma área cerebral. Procesos de la Producción del Habla. En la producción del habla participan los lóbulos frontales que elaboran los planes para el habla en general. Las lesiones frontales no alteran los aspectos intrínsecos del lenguaje sino la habilidad para iniciar el habla. Procesos en la Denominación. En la denominación se requiere de percepción visual y habilidades de reconocimiento. Las áreas involucradas en esta función corresponden a la zona temporo-occipital izquierda. Luego del reconocimiento de la imagen a denominar se produce el acceso al nombre del objeto y la inhibición de palabras irrelevantes. A continuación se produce el análisis fonémico y se accede al sistema articulatorio para la pronunciación final de la palabra. Procesos en la Repetición. En el proceso de repetición se requiere la discriminación de los rasgos acústicos y las formas fónicas de las palabras. Esta función la lleva a cabo la región temporal izquierda. La articulación está representada en la zona inferior de la corteza poscentral izquierda. Al final la zona inferior de la corteza premotora izquierda se encarga de la melodía cinésica del habla y de acciones motoras que permiten la fluidez del habla. Procesos en la Comprensión Auditiva. En primer lugar se realiza el análisis fonémico (corteza de asociación secundaria del lóbulo temporal izquierdo). Luego se lleva a cabo el análisis léxico (región temporooccipital izquierda). En relación al análisis sintáctico-semántico, Luria identifica tres subsistemas implicados: la memoria verbal, la disposición lógica y el análisis activo de los elementos significativos. La comprensión de una oración no sólo requiere la retención de sus elementos individuales, sino también la síntesis simultánea de estos elementos en una disposición lógica. Por último es importante agregar que los lóbulos frontales participan en todos los procesos mencionados, como regulador de la conducta y programador de las acciones. Comentarios. Como hemos visto, se ha presentado una pequeña síntesis de las concepciones de Alexander Luria en relación al sistema funcional del lenguaje y a los modelos de procesos lingüísticos. Actualmente La educación neuropsicológica utiliza parte de los trabajos de cognición como por ejemplo programas de desarrollo cognitivo para enseñar a pensar. Por ejemplo, se considera el habla subvocal (o hablarse a uno mismo) como un activador importante de estas operaciones de programación, como el sintetizar la información y el planificar el curso de la acción. Bibliografía - Caplan, D. "Introducción a la Neurolingüística y al Estudio de los Trastornos del Lenguaje". Madrid. Edit. Visor. 1992. - I Plaja, C.; I Rabassa, O.; I Serrat, M. “Neuropsicología del Lenguaje”. Barcelona. Edir. Masson. 2004. - Newmeyer, F. "Panorama de la Lingüística Moderna: El Lenguaje: Aspectos Psicológicos y Biológicos". Madrid. Edit. Visor. 1992. - Peña, J., Pérez, M. "Rehabilitación de la Afasia y Trastornos Asociados". Barcelona. Edit. Masson. 1983. - Portellano, J. "Introducción al Estudio de las Asimetrías Cerebrales". Madrid. Edit. CEPE. 1992. Daniel A. Silva T. Fonoaudiólogo Univ. de Chile Mail:
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