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Neurología para Especialistas del Lenguaje Capítulo V Sistema Funcional del Lenguaje Alexander Luria es un neuropsicólogo de la escuela Pavloviana, cuyos conceptos fundamentales son el Sistema funcional y el de las tres Unidades Cerebrales. El concepto de Sistema Funcional se refiere a que ya no se localizan funciones, si no que factores de una función. Estas funciones (el acto motor, el lenguaje, la memoria, la percepción, etc.) son Sistemas Funcionales de composición compleja y de funcionamiento variable. Luria (1973), describe tres unidades cerebrales importantes que intervienen en cualquier forma de actividad superior. Una unidad está relacionada con la regulación, activación y modulación de los impulsos nerviosos; la segunda obtiene, procesa y almacena información del mundo circundante; la tercera unidad está relacionada fundamentalmente con la programación y verificación de las operaciones cognitivas. Cada una de estas unidades de funcionamiento comprende varios órganos o áreas corticales, que en su conjunto constituyen un sistema neuropsicológico. La primera unidad esta constituida por el sistema reticular activador que es un conjunto de fibras nerviosas que se extiende desde la médula espinal hasta el cerebro medio y la corteza cerebral, específicamente el sistema límbico. Tiene como función la activación, la atención, el control, la memoria y la orientación temporal. Los sistemas vestibular y propioceptivo realizan otro tipo de regulación cerebral, son responsables de la orientación y de la integración de los datos que provienen del exterior. Estos sistemas tienen su centro en el tronco cerebral pero incluye órganos como el tálamo y el cerebelo. La segunda unidad de elaboración comprende regiones corticales específicas en los hemisferios izquierdo y derecho, incluido el cuerpo calloso (Lóbulos parietal, temporal y occipital). La recepción sensorial y el análisis de datos se realiza en ambos hemisferios con objetivos diferentes. La organización espacial (dibujos y gestos) son función del hemisferio derecho, mientras que la simbolización y el lenguaje son del hemisferio izquierdo. La tercera unidad implicada es el funcionamiento cognitivo de orden superior (Planificación y Ejecución). Los lóbulos frontales y la corteza motora son los órganos implicados en la programación. Los lóbulos frontales están relacionados en la formación de ideas, los intentos conscientes y el habla interiorizada. Gran parte del lenguaje oral está controlado por la corteza motora y se modifica mediante un feedback que sirve para verificar y corregir la expresión lingüística. El área prefrontal del cerebro tiene conexiones con los demás sistemas y ejerce un control ejecutivo (programación, regulación y verificación de la información). Las áreas premotoras se ocupan de la melodía kinética del lenguaje. Características del Modelo de Luria. 1.- El modelo de Luria abarca la totalidad de los usos del lenguaje. Incluye modelos de la producción del habla, de la comprensión, de la lectura, de la escritura, de la repetición, de la denominación y del influjo del lenguaje sobre la autorregulación y el pensamiento. 2.- Es completamente modular. No se considera a ninguna de las funciones del lenguaje anteriormente enumeradas como entidades psicológicas totales. Cada una de ellas está formada por subcomponentes. Un rasgo relevante del modelo de Luria es que diferentes tareas del lenguaje comparten frecuentemente determinados subcomponentes. Por tanto la perturbación de un subcomponente produce un trastorno en más de una tarea. 3.- Cada uno de los subcomponentes está localizado en un área distinta del cerebro. La realización de una función neuropsicológica es el resultado de la actividad coordinada de un gran número de centros cerebrales. 4.- En muchos casos, la función psicolingüística realizada por una pequeña área del cerebro está relacionada con una función no lingüística realizada también por esa área. Luria traza una conexión entre las funciones psicolingüísticas específicas de un área del cerebro y sus funciones no lingüísticas; de hecho, cree que son esencialmente la misma función, aplicada a diferentes dominios psicológicos. Pensamiento y lenguaje. En el estudio de las etapas existentes entre el pensamiento y la expresión articulada es de destacar la aportación póstuma de A.R. Luria (1980), que parte de las ideas de L.S. Vygotsky. En la opinión de estos autores el lenguaje interior sería el eslabón conexo entre el pensamiento y la expresión final exterior. Luria comparte la tesis de la gramática generativa de Chomsky e insiste en que un pensamiento (conectado con motivos, intensiones y necesidades) puede ser expresado de formas infinitamente variadas a partir de una representación semántica que representa el esquema desmembrado del pensamiento. En la representación semántica no se operaría con palabras, sino que con elementos semánticos o de sentido y por esto no tienen forma gramatical. A partir de representación semántica el hablante ha de pasar a las estructuras sintácticas profundas. El siguiente paso en la formulación de la expresión verbal es el de las extructuras gramaticales superficiales en la que las formaciones generalizadas de las estructuras profundas se convierten en estructuras de las lenguas naturales vivas. La educación neuropsicológica utiliza parte de los trabajos de cognición como por ejemplo programas de desarrollo cognitivo para enseñar a pensar. Se considera el habla subvocal (o hablarse a uno mismo) como un activador importante de estas operaciones de programación, como el sintetizar la información y el planificar el curso de la acción. Modelos de la Relación Cerebro Lenguaje Modelos Localizacionistas. Los modelos localizacionistas se refieren a que la facultad del lenguaje estaría situado o localizado en áreas específicas del cerebro. Las primeras investigaciones científicas se respaldaban en pacientes con trastorno de lenguaje adquirido y una de las más célebres, fue la realizada por Paul Broca y que dio a conocer en la Sociedad Antropológica de París en 1861. En esa época predominaba la idea de que el lenguaje se situaba en los lóbulos frontales del cerebro, situación que inicialmente fue respaldada por las investigaciones de Broca. Paul Broca situó la facultad del lenguaje articulado en la tercera circunvolución frontal izquierda y llamó afemia a su patología. Los antecedentes presentados por Broca, llevaron a la hipótesis de que las funciones lingüísticas y psicolingüísticas se localizaban en circunvoluciones cerebrales. Modelos Conexionistas Los modelos conexionistas se refieren a que las funciones complejas se conforman por medio de la conexión de componentes más simples. Uno de sus precursores fue el físico y neuropsiquiatra Carl Wernicke quien en 1874 publica una serie de investigaciones que aportaban nuevas evidencias de la localización del lenguaje en el cerebro y que producían patologías distintas a las presentadas por Broca. Wernicke describió como segundo centro del lenguaje (el primer centro sería el de Broca) al tercio medio de la primera circunvolución temporal izquierda, encargado de la comprensión del lenguaje hablado. Sin embargo, Wernicke fue más allá y propuso también como áreas importantes del lenguaje a la región que uniría el área de Broca con la de Wernicke (fascículo arqueado) y por donde se produciría un flujo importante de información. En síntesis Wernicke no solo proporciona un modelo conexionista, sino que introduce el concepto de flujo de información. Los postulados de Broca y Wernicke fueron utilizados para generar numerosos diagramas para relacionar lenguaje y cerebro, así como también para predecir síndromes afásicos. Esto último fue utilizado por Lichtheim (1884) y su clasificación constituye hasta el día de hoy la base de las clasificaciones clínicas de las afasias. En 1892 Jules Dejerine continuó con el desarrollo conexionista a través de casos clínicos y postuló un centro específico para la lectura ubicado en el lóbulo parietal izquierdo. Sin embargo, las teorías conexionistas fueron quedando en el olvido por razones políticas y científicas. El conexionismo es retomado, en el siglo veinte con una nueva perspectiva, por Norman Geschwind en 1965, introduciendo modificaciones a la concepción cerebro lenguaje. Geschwind propuso que cada centro cerebral puede contener tanto información lingüística como no lingüística. Además se preocupa por delimitar las áreas neuroanatómicas que se correlacionan con las habilidades lingüísticas. Incluso descubrió importantes asimetrías en los dos hemisferios del cerebro. En síntesis los modelos conexionistas representan el lenguaje en el cerebro por medio de un conjunto de centros, responsable cada uno de ellos de una función psicolingüística en un área específica del cerebro y conectados por fibras nerviosas. Modelos Jerárquicos. John Hughlings Jackson, neurólogo y fundador de la neurología clínica difiere de los modelos conexionistas y de la localización de facultades. Para Jackson la actividad nerviosa se organiza en tres niveles de funcionamiento: un nivel básico o primitivo, uno intermedio y uno superior donde se llevan a cabo los procesos del lenguaje (hemisferios cerebrales). En cada uno de los niveles se ejecutan funciones diferentes y cada una de ellas es una función completa en sí misma, se superponen y se relacionan entre ellas. Las teorías de Jackson tienen un carácter integrador del funcionamiento lingüístico y neural, sin embargo demostraban poco fundamento anatómico. Estas teorías permanecieron en el olvido hasta 1926. Los postulados de Jackson son retomados por Roman Jakobson (1941) quien intentaba relacionar un aspecto del modelo de disolución del lenguaje en la afasia con el desarrollo del lenguaje y con rasgos universales lingüísticos. Jakobson intentó desarrollar el concepto de organización jerárquica de las unidades lingüísticas, pero al igual que Jackson no profundiza en su correlación anatómica. Otro modelo jerárquico es la teoría microgenética de Jason Brown (1980;1982), que concibe el lenguaje como un sistema constituido por un conjunto de niveles que se ejecutan en un orden secuencial. La realización de estos procesos se producen en áreas determinadas del cerebro que incluyen estructuras corticales y subcorticales. Los modelos jerárquicos mencionados anteriormente pertenecen a las teorías llamadas holistas, las cuales niegan la existencia de centros corticales específicos para el lenguaje. Modelos Globales. Los modelos globales proponían que los trastornos del lenguaje adquiridos eran producto de una única perturbación psicológica general. Uno de los representantes de estos modelos fue Pierre Marie (1960) cuyas ideas establecían relaciones entre los síndromes afásicos y la anatomía vascular del cerebro. La principal contribución neuroanatómica consistió en describir el suministro vascular a las áreas del lenguaje. Sin embargo, Pierre Marie no pudo explicar como una única perturbación, en este caso en la inteligencia general, podía producir todas las variaciones de los trastornos del lenguaje adquiridos (afasias). Un aporte interesante es el de Goldstein (1948) quien dentro de su modelo hace referencia al concepto de lenguaje interior de Vygotsky. Goldstein fue influenciado por la teoría psicológica gestaltista e identificó cuatro maneras por las que una enfermedad neurológica podía producir perturbaciones funcionales: - Lesión en un área del cerebro.
- Separación de un área intacta de otra dañada.
- Influencia de un área cerebral dañada sobre el tejido sano.
- Conductas de evitación de actividades por parte del organismo.
A pesar de lo anterior no parece probable que alteraciones generales puedan dar cuenta de las alteraciones específicas del lenguaje. Además los fundamentos neurológicos no quedan bien establecidos. Modelos de Procesos. Los modelos de procesos postulan que las funciones del lenguaje tales como el habla, la comprensión, la lectura y la escritura constituyen procesos que pueden dividirse en subcomponentes. Estos modelos consideran que todas las funciones relacionadas con el lenguaje son el resultado de la conjunción de distintos componentes de procesos. Uno de los representantes de este tipo de modelos es el neuropsicólogo ruso Alexander R. Luria quien postula que el lenguaje tiene una naturaleza interactiva (sistema funcional del lenguaje), ya que cuando éste es dañado también se alteraran una serie de funciones. Procesos de la Producción del Habla. En la producción del habla participan los lóbulos frontales que elaboran los planes para el habla en general. Las lesiones frontales no alteran los aspectos intrínsecos del lenguaje sino la habilidad para iniciar el habla. Procesos en la Denominación. En la denominación se requiere de percepción visual y habilidades de reconocimiento. Las áreas involucradas en esta función corresponden a la zona temporo-occipital izquierda. Luego del reconocimiento de la imagen a denominar se produce el acceso al nombre del objeto y la inhibición de palabras irrelevantes. A continuación se produce el análisis fonémico y se accede al sistema articulatorio para la pronunciación final de la palabra. Procesos en la Repetición. En el proceso de repetición se requiere la discriminación de los rasgos acústicos y las formas fónicas de las palabras. Esta función la lleva a cabo la región temporal izquierda. La articulación está representada en la zona inferior de la corteza poscentral izquierda. Al final la zona inferior de la corteza premotora izquierda se encarga de la melodía cinésica del habla y de acciones motoras que permiten la fluidez del habla. Procesos en la Comprensión Auditiva. En primer lugar se realiza el análisis fonémico (corteza de asociación secundaria del lóbulo temporal izquierdo). Luego se lleva a cabo el análisis léxico (región temporooccipital izquierda). En relación al análisis sintáctico-semántico, Luria identifica tres subsistemas implicados: la memoria verbal, la disposición lógica y el análisis activo de los elementos significativos. La comprensión de una oración no sólo requiere la retención de sus elementos individuales, sino también la síntesis simultánea de estos elementos en una disposición lógica. Neurología y Neuropsicología. La neurología, en breves palabras, es una rama de la medicina que estudia el sistema nervioso. Surge como especialidad en el siglo XIX a través de Guillaume Benjamin Armand Duchenne (1806 – 1875), Jean Martin Charcot (1825 – 1893) y John Hughlings Jackson (1834 – 1911). Este último se lo considera como el padre de la neurología moderna. Durante la segunda mitad del siglo XX comienza a desarrollarse la neuropsicología. Se la puede definir como una rama de las ciencias de la salud que estudia la relación entre funciones cerebrales y conducta humana. En adultos, la neuropsicología se ocupa de la relación entre las regiones cerebrales y las funciones cognitivas. En niños se ocupa de las perturbaciones de la lectoescritura, cálculo, disgrafías y alteraciones asociadas. Cabe destacar que la neuropsicología se utiliza en rehabilitación de pacientes con daño cerebral, ya que permite delinear los pasos y las etapas que deben seguir las terapias. Afasia. La afasia puede definirse como la pérdida o alteración del lenguaje debido a una lesión cerebral. El lenguaje se ve alterado tanto a nivel expresivo como receptivo pudiendo predominar un nivel sobre el otro. Causas. La afasia puede presentarse producto de un accidente vascular encefálico (AVE) embólico o hemorrágico, tumores, traumatismos encefalocraneanos (TEC), demencias y otros. Clasificación. La afasia ha presentado numerosas clasificaciones desde Lichtheim (1885), pasando por Head (1926), Kleist (1934), Neilson (1936), Goldstein (1948), Brain (1961), Gloning (1963), Bay (1964), Wepman (1964), Luria (1966) hasta la que actualmente posee mayor aceptación, Benson y Geschwind (1971). Clasificación de Benson y Geschwind (1971). - Afasia de Broca (afasia motora, afasia motora eferente, afasia verbal, afasia anterior, afasia no fluente, afasia expresiva o afasia frontal).
La afasia de broca es asociada a una lesión inferior y posterior del lóbulo frontal del hemisferio cerebral dominante (área 44 de Brodman). Características. - Lenguaje no fluente. - Agramatismo. - Puede evolucionar a estereotipia verbal. - Anomia. - Alteraciones de prosodia y articulación. - Repetición alterada aunque mejor que la expresión verbal. - Comprensión conservada. - Lectura y escritura alterada. - Afasia de Wernicke (afasia sensorial, afasia receptiva, afasia central o afasia acústico – amnésica).
La afasia de Wernicke se asocia a una lesión del área 22 de brodman o área de Wernicke, región temporal posterior del hemisferio izquierdo. Características. - Lenguaje fluente (pudiendo llegar a jerga) - Articulación y prosodia normales. - Parafasias verbales. - Neologismos. - Anosognosia. - Comprensión auditiva alterada. - Alteración de la repetición. - Lectoescritura alterada. - Afasia de Conducción.
La afasia de conducción se asocia a una lesión del fascículo arqueado que conecta las áreas de Broca y Wernicke. Características. - Lenguaje Fluente. - Parafasias fonémicas. - Alteración de la repetición (síntoma más característico) - Lectoescritura alterada. - Comprensión conservada. - Afasia Global.
La afasia global se asocia a una gran lesión del área perisilviana del hemisferio izquierdo, abarcando las áreas de Broca y Wernicke. Características. - Lenguaje no fluente. - Alteración de la comprensión del lenguaje. - Alteración de la repetición. - Lectoescritura alterada. - Afasia Transcortical Motora (adinamia verbal)
La afasia transcortical motora se asocia a una lesión en el territorio irrigado por la arteria cerebral anterior izquierda abarcando la sustancia blanca subcortical. Características. - Lenguaje no fluente (falta de incitación verbal). - Repetición normal. - Comprensión preservada. - Lectura conservada. - Alteración de la escritura. - Afasia Transcortical Sensorial.
La afasia transcortical sensorial se asocia a una lesión en el territorio irrigado por la arteria cerebral posterior y media del hemisferio cerebral izquierdo. Características. - Lenguaje Fluente. - Comprensión alterada. - Lectoescritura alterada. - Repetición conservada. - Presencia de parafasias. - Afasia Transcortical Mixta (aislamiento de la zona del lenguaje).
La afasia transcortical mixta se asocia a una lesión que rodea al área perisilviana del hemisferio cerebral izquierdo y los límites de los territorios irrigados por las arterias cerebrales medias, anteriores y posteriores. Características. - Lenguaje no fluente. - Comprensión alterada. - Repetición conservada. - Lectoescritura alterada. - Afasia Anómica (afasia nominal o amnésica)
La afasia anómica se asocia a una lesión en la región temporoparietal del hemisferio cerebral izquierdo. También se la asocia a lesiones subcorticales. Características. - Lenguaje fluente. - Continuas pausas. - Comprensión conservada. - Repetición conservada. - Lectoescritura preservada. - Serios problemas de denominación (núcleo de la patología). - Afasia Subcortical.
La afasia subcortical se asocia a una lesión de los ganglios basales y región talámica izquierda. Características. - Lenguaje fluente o no fluente. - Comprensión alterada. - Denominación alterada. - Presencia de parafasias. - Afasia No Fluida Mixta.
Se refiere a una zona limítrofe entre la Afasia de Broca y la Afasia Global y se aplica a pacientes que poseen características de la afasia de Broca, pero cuya comprensión auditiva está demasiado alterada como para clasificarlos como afásicos de Broca. Se utiliza como referencia el percentil 50 en comprensión auditiva, del Test de Boston para la Evaluación de la Afasia, como el punto por debajo del cual podría aplicarse el término afasia no fluida mixta. Debido a que el grado de comprensión auditiva media de los afásicos globales se encuentra en el percentil 50, con una desviación típica de aproximadamente 10 percentiles, los afásicos no fluidos severos cuyo grado de comprensión auditiva media se encuentra por debajo del percentil 25 son clasificados como afásicos globales. Los pacientes clasificados en la categoría de afasia no fluente mixta incluyen afásicos globales parcialmente recuperados tanto en comprensión auditiva como en su expresión. Bibliografía General. - Busto, M. "Reeducación del Habla y del Lenguaje en el Paralítico Cerebral". Madrid.Edit. CEPE. 1988. - Berko, J.; Bernstein, N. “Psicolingüística”. Madrid. Edit. Mc Graw Hill. 1999. - Caplan, D. "Introducción a la Neurolingüística y al Estudio de los Trastornos del Lenguaje". Madrid. Edit. Visor. 1992. - De Quirós, J. B., Schrager, O. L. "Fundamentos Neuropsicológico en las Discapacidades de Aprendizaje". Buenos Aires. Edit. Médica Panamericana. 1980. - Feldman, A. J., Fanjul, M. "Afasias: Secuencias de Trabajo para la Recuperación". Buenos Aires. Edit. Puma. 1991. - Goodglass, H., Kaplan, E. "La Evaluación de la Afasia y de Trastornos Relacionados". Madrid. Edit. Médica Panamericana. 1986. - Helm-Estabrooks, N., Albert, M. "Manual Of Aphasia Therapy". Austin, Texas. Edit. Pro-ed. 1991. - Heese, G. "La Estimulación Temprana en el Niño Discapacitado". Buenos Aires. Edit.Médica Panamericana. 1989. - I Plaja, C.; I Rabassa, O.; I Serrat, M. “Neuropsicología del Lenguaje”. Barcelona. Edit. Masson. 2004. - Newmeyer, F. "Panorama de la Lingüística Moderna: El Lenguaje: Aspectos Psicológicos y Biológicos". Madrid. Edit. Visor. 1992. - Newmeyer, F. "Panorama de la Lingüística Moderna: Teoría Lingüística: Extensiones e Implicaciones". Madrid. Edit. Visor. 1991. - Neuroanatomía, Trabajos Prácticos, Dpto. Morfología Experimental. Facultad de Medicina. Universidad de Chile. Santiago. 1988. - Peña, J., Pérez, M. "Rehabilitación de la Afasia y Trastornos Asociados". Barcelona. Edit. Masson. 1983. - Portellano, J. "Introducción al Estudio de las Asimetrías Cerebrales". Madrid. Edit. CEPE. 1992. Daniel A. Silva T. Fonoaudiólogo Univ. De Chile Mail:
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