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El Señor Jesús se relacionaba con sus pares de una manera socialmente natural, sin separarse de estos por Su deidad; al contrario, por Su deidad y para que a travez de la fe en El, sus amigos y vecinos pudiesen ser salvos, se relacionaba. El no negó su divinidad, pero esta no le era obstáculo para relacionarse con los demás. En Juan 11 el evangelio nos relata las enfermedad y muerte de Lazaro y como Jesús actuó en esa ocación culminando con la resurrección de Lazaro. Juan nos dice que Lazaro vivia en la aldea de Betania en la cual vivia sus hermanas, Marta y María. María era profundamente espiritual, en contraste con Marta, su hermana, la cual era una mujer práctica y una solícita ama de casa. En una ocación cuando el Señor Jesús visita la casa de estas hermanas, María, tal vez la menor, se sento a los pies del Maestro a escuchar sus palabras de vida, mientras que Marta se afanaba y turbaba por servir al Señor, y se molesto porque su hermana no la ayudaba en sus quehaceres. El Maestro elogió a María pues esta se recreaba con su palabra y a Marta le señalo que sus muchas actividades le dificultaban atender a lo mas importante.Estas hermanas, al enfermarse de gravedad su hermano Lázaro, envían por Jesús, diciendo:Señor, he aquí el que amas está enfermo. El evangelio nos dice que Jesús amaba a Marta, a María y a Lazaro. Él nunca se separó de sus congéneres, el amor por el prójimo era algo muy real en el Señor Jesús, estando en la condición de hombre. Al ciego Bartimeo, que clamaba, olvidado al costado del camino, lo hace traer frente a Él y le da la vista; al leproso que pidio que lo limpiara de su enfermedad, el Señor Jesús lo tocó y quedo limpio.Se nos dice en el evangelio de Juan que Jesús al recibir la noticia de la gravedad de la enfermedad de su amigo Lázaro, se quedo, extrañamente, dos días mas en el lugar que estaba (seguramente cerca de Jerusalen, pues también en el verso 18 se nos dice que Betania estaba a una distancia de unos tres kilometros). Cuando Jesús llega a Betania, la situación era que hacía cuatro días que Lázaro había muerto. Marta, al oir que Jesús venía, salió a encontrarle, buscando respuestas en el único que las tiene. Aqui se inicia un dialogo entre Marta y el Señor Jesús que nos darán palabras para nuestras propias vidas: “Y Marta dijo a Jesús si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto…Jesus le dijo: Tu hermano resucitará.Marta le dijo: Yo se que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Y dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi, aunque este muerto, vivirá.Y todo aquel que vive y cree en mi, no morirà eternamente.¿Crees esto?. Le dijo (Marta). Si Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que ha venido al mundo” Juan 11:21-27Marta sale a encontrarse con el Señor Jesús, el cual en estas circunstacias era su única esperanza. En el primer verso, Marta expresa su disgusto pues sabe que si el Señor esta presente, siempre tendremos esperanza, nuestros sueños no “morirán” si el Señor nos infunde de su ánimo y poder. El Señor le afirma que su hermano resucitará, y Marta que seguramente conocia y creía en la Escrituras sobre la resurrección final de los muertos, cree que el Señor Jesús se refería a esta gran resurrección en el día postrero; Pero el Señor se refería a una resurrección que anticiparía Su resurrección, la resurrección de su amigo Lazaro. Y el Señor le expone a Marta palabras de eterna esperanza. “Le dijo Jesus: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque este muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?.” El Señor, en circunstancias tan dramáticas como las que estaba viviendo Marta, le expone el fundamento de la fe, la esperanza de todo aquel que ha puesto su fe en la persona del Señór Jesús; la esperanza de la vida eterna. Y Marta recibe estas palabras, declarando al Señor Jesús, como el Cristo, el enviado de Dios. Mas adelante cuando Jesús, frente a la cueva que servía de tumba, donde habían `puesto a Lazaro; el Señor ordena, quitar la piedra de entrada; Marta, titubeante, se dirije al Señor, buscando explicación, o fe ante la orden del Señor, ella dice “Señor, hiede ya, porque es de cuatro días” Ella no tenía la fe para creer en que el Señor resucitaría a su hermano . Ella creìa “en” el Señor, pero la fe no le llegaba a creerle “al” Señor.
Esto nos llega todos, nos identificamos con la fe de Marta, creemos en el Señor Jesús, pero en la situaciónes diarias de nuestra vida, se nos hace difícil aplicar Su Palabra y oir Su voz para la situación en particular. Pero el Señor Jesùs ayuda a Marta, como nos ayuda a nosotros, Él la anima a creer. Le dice:“No te he dicho que si crees, veras la gloria de Dios?”La Palabra de Dios genera fe en nosotros y si creemos en medio de la situación ¡veremos la gloria de Dios!
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