El Evangelio según el libro de Job
Sábado, 13 de Septiembre de 2008 22:21
Leonel
“También sobre su cama es castigado
Con dolor fuerte en todos sus huesos,Que le hace que su vida aborrezca el pan,Y su alma la comida suave,Su carne desfallece, de manera que no se ve,Y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.Su alma se acerca al sepulcro,Y su vida a los que causan la muerte,Si tuviese cerca de élAlgún elocuente mediador muy escogido,Que anuncie al hombre su deber;Que anuncie al hombre su deber;Que le diga que Dios tuvo de él misericordia,Que lo libró de descender al sepulcro,Que halló redención;Su carne será más tierna que la del niño,Volverá a los días de su juventud.Orará a Dios, y este le amará,Y verá su faz con jubilo;Y restaurará al hombre su justicia.El mira sobre los hombres; y al que dijere:Peque, y pervertí lo recto,Y no me ha aprovechado,Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro,Y su vida se verá en luz.” Estas palabras se encuentran en el libro de Job, fueron dichas por Eliú al mismo Job y nos manifiesta lo que todo aquel que se sabe pecador ante el Dios Santo quisiera escuchar. Job era un hombre justo, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Este gran hombre Job sufre una gran prueba en su vida. En medio de esta prueba, tiene mucho dolor, y muchas interrogantes ante Dios; No entiende. Ha actuado rectamente ante Dios. Toda lo recto lo ha hecho, pero angustia y aflicción ha venido a su vida. Y aunque tiene muchas interrogantes ante Dios acerca de lo que le ha sucedido sabe que delante de Dios él no puede justificarse por si mismo. Lo dice así “Respondió Job, y dijo: Ciertamente yo se que es así; ¿Y como se justificará el hombre con Dios? Si quisiere contender con Él, No le podrá responder a una cosa ante mil.” Job 9:1-3.Job sabe que nuestra propia justicia no alcanza a la justicia que demanda Dios del hombre. Nunca alcanzaremos por nuestros propios medios la justicia de Dios, siempre nos falta algo en nosotros mismos. “Porque lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo quiero, sino lo que aborrezco, eso hago Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena” decía el apóstol Pablo en Romanos 7:15-16. Pero también en le libro de Romanos3:21-22 “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesús en Cristo, para todos los que creen en Él” Los escritores del Antiguo Testamento sabían que no podían acercarse a Dios por ellos mismos pues su propio los separaba de Dios, no podían ni acercarse a Dios. Gracias a Dios, el Padre envió s Su Hijo como Aquel “mediador muy escogido” (que nos anuncio nuestro deber con Dios y con nuestro prójimo, el Evangelio, y Él nos anunció que Dios tuvo de nosotros misericordia y acercarnos confiadamente ante el Padre y este nos impartirá Su amor, y restaurará nuestra justicia ante Él, por la justicia de Uno, por quien vino a todos los hombres la justificación de vida) y accedemos a esta por la fe en Aquel que es nuestra justicia de delante de Dios, el único mediador ante Dios y nosotros, Jesús el Cristo hombre,
