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La demanda de fe al hombre de la mano seca Desde hacía semanas los escribas y fariseos asechaban a Aquel Maestro que sanaba en el día de reposo y se decía aún Señor del día de reposo (Lucas 6:5). Los religiosos fariseos y escribas no podían tolerar que este Maestro galileo estuviera haciendo y enseñando cosas que su código religioso no las toleraba,. Podías creer en Dios ¿pero que sanara en día de reposo? No lo podían tolerar. Así que habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén para pode evaluar Quién era esta persona cuya Palabra era con autoridad (Lucas 4:32-Lucas 5:17). Había mostrado autoridad para perdonar pecados sanando a un paralítico. Primero perdonó sus pecados luego, ante la incredulidad de estos maestros de israel, sano a ese hombre paralítico, quién se fue a su casa, glorificando a Dios. (Lucas 5:17-26). En casa de un paralítico, al cual había reclutado Jesús para Su ministerio; los escribas y fariseos, con sus códigos externos de santidad y con su propia justicia a cuestas, murmuraban acerca de El porque comía y bebía con pecadores. Ellos eran “demasiado santos y justos” para mezclarse con pecadores”. Pero el Señor les enseño , y nos enseña que no vino a llamar a “justos” sino a pecadores al arrepentimiento (Lucas 5:27.32). En esta oportunidad el Señor entrando a la sinagoga, les enseñaba de Su doctrina y había allí un hombre que tenía seca la mano derecha. Este hombre en cuestión, el cual en todo el relato bíblico no esta registrado que mencionara palabra alguna, fue el objeto de una asechanza de estos fariseos para ver si Jesús le sanaría en día de reposo. Más El conociendo la dureza de estos hombres, le ordena a este hombre, que solo lo conocemos como “el hombre de la mano seca”, que se levante y se ponga en el medio de esta reunión. El hombre obedeció. Luego el Señor Jesús les hace una pregunta que no buscaba respuesta, sino mostrar la dureza de estos corazones; mirándolos a todos, se dirige al hombre y le da una orden de fe “Extiende tu mano” ( “si la seca, sé que no puedes hacer mucho, sé que tu mano esta seca, pero extiéndele hacia Mi, le dice el Señor”), y creo que eso nos dice el Señor a muchos de nosotros. Tu débil fe, extiéndela hacia Mi, nos dice el Señor, tu debilidad, tu problema difícil, extiéndela a Mi nos dice el Señor. Y el relato nos dice “Y el lo hizo así, y su mano fue restaurada”. El Señor, tal vez , nos este diciendo, como esta registrado en Malaquías 3:7 “Volveos a mi, y Yo me volveré a vosotros, ha dicho el Señor”. Demos ese paso de fe hacia El, Él nos esta llamando, extendamos las sequías de nuestra alma para que el nos sane. www.leo500.cheblog.org
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