Introducción.
Existe una gran variedad de síndromes que afectan a nuestra población infantil y que constituyen una discapacidad que trastorna toda la vida de los menores que lo padecen, afectando su medio familiar y social. Además de la problemática planteada, los menores afectados por algún síndrome presentan serias dificultades para acceder al aprendizaje, tanto físicas como cognitivas. No vamos a entrar en el campo de las dificultades para integrar a estos menores en la educación formal, ya que daría para un artículo totalmente aparte. Recordemos que un síndrome es un conjunto de signos y síntomas físicos que constituyen una patología específica.
Revisaremos brevemente algunos de los síndromes clásicos y otros menos conocidos que provocan serias dificultades en las habilidades de socialización, integración, comunicación y aprendizaje.
Síndrome de Down.
Definición: El síndrome de Down fue descrito por el Doctor Langdon Down en 1866 y se caracteriza por presentar retraso mental y una serie de características físicas que lo llevan a parecerse a las razas orientales. Debido a lo anterior también recibe el nombre de Mongolismo (Mongol). Su prevalencia es de 2 por cada 1.000 nacidos vivos.
Características: Los niños con síndrome de Down, además del retraso mental, presentan una alta incidencia de cardiopatías congénitas. Su cabeza es más pequeña que los niños normales, de ojos alargados, con frecuentes estrabismos, su lengua no se sitúa bien en su estrecha cavidad bucal, hipotonía, deficiencias visuales y auditivas y retrasos en el desarrollo del lenguaje.
Causas: Alteración congénita o trisomía 21, es decir se presenta un cromosoma extra en el par 21. Por lo tanto se tienen 47 cromosomas en lugar de 46 que corresponde a lo normal.
Pronóstico: El pronóstico del niño con síndrome de Down depende de variables propias del síndrome, del entorno familiar y del escolar.
Síndrome Autista.
Definición: El síndrome autista es definido como un trastorno generalizado del desarrollo caracterizado por la alteración de la relación social, la comunicación y la actividad imaginativa o del pensamiento. Hoy en día se utiliza el término Trastorno de Espectro Autista para referirse a un amplio rango que va desde el autismo típico, profundo o nuclear de Kanner (Leo Kanner, 1943) hasta el síndrome de Asperger (Hans Asperger, 1944) y el trastorno semántico pragmático (Rapin y Allen, 1983). Tiene una prevalencia de 4.5 por cada 10.000 niños nacidos vivos.
Características: Las alteraciones de la relación social se traducen en comportamientos erráticos que incluyen evitar el contacto ocular, rechazar el contacto afectivo, tendencia al aislamiento, presentar movimientos corporales desusados, autoagresión, ritualismo y otros. Las deficiencias comunicativas van de la ausencia total del lenguaje hasta anormalidades de forma y función sintáctica. Por último las alteraciones cognitivas se relacionan con la llamada “Teoría de la mente”, esto es, presentan una incapacidad de atribuir estados mentales a la gente que les rodea.
Causas: Más que causas directas, se habla de hipótesis y teorías muy diversas que involucran aspectos fisiológicos y ambientales. Estas van desde las alteraciones genéticas hasta las deficiencias de función cerebral.
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