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La influenza política

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Escrito por Hermelando Alvíter Martínez   
jueves, 28 de mayo de 2009
A partir de su primera visita a la ciudad de México, el pasado 16 y 17 de abril del año en curso, visita por demás sospechosa, que hiciera el nuevo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barak Hussein Obbama, en donde se reuniera con el actual Presidente de la República Mexicana, Felipe Calderón Hinojosa, para tratar no sé qué asuntos relacionados con la política internacional, se supone, se alarmó insistentemente, a pocos días después de ese encuentro, a la población, sobre todo mexicana, sobre el brote del virus de la Influenza porcina. Un virus sumamente contagioso que presenta un cuadro sintomático de fiebre alta, tos constante, dolor intenso de cabeza, dolor de garganta, dolor de huesos y articulaciones, irritación en los ojos y escurrimiento nasal. Muy parecido a las gripes comunes que de por sí se dan en abundancia en estos meses, pero con una intensidad mayor que, si no se atiende a tiempo al contagiado, el desenlace es fatal. A través de todos los medios de comunicación masiva disponibles, se bombardeo insistentemente a la sociedad sobre el brote de este terrible virus que estaba cobrando sus primeras víctimas y que se contagiaba a pasos agigantados en la Capital Mexicana, en varios Estados de la República, en Estados Unidos, Canadá y posibles casos en el Continente Europeo. Cundió el pánico, todo pareciera que, más que informar objetiva y verazmente, y mantener alerta a la sociedad, se estuviera sembrando el miedo; se intentara sembrar confusión y pánico. Toda una histeria colectiva. Primero se habló de más de cien muertes en la República Mexicana, en su mayoría en el Distrito Federal, producidas por este terrible mal. Después se dijo que siempre no, que tan solo eran nueve los casos confirmados a causa del virus A/N1H1 y, hasta ahora, tenemos una cantidad total, en todo el país, de doce a treinta personas muertas, aproximadamente, a causa de la “supuesta influenza”. Muertos sin nombre, edad, dirección, sexo y mucho menos cuerpo. Datos de suma importancia para saber qué hacer en los domicilios, con los familiares y los vecinos de los occisos contagiados. Datos importantes para no acercarse al lugar exacto donde hay esas cepas y para efectuar el tan llamado cerco sanitario. Se habló de miles de personas infectadas, para después decirnos que la mayoría de ellas tenía síntomas comunes de problemas respiratorios y que solo fueron casos sospechosos. Podríamos decir que, con todo el aparato mediático, lo que se hizo es sembrar la enfermedad psicológica más que la real. Se enfermó a México de miedo. Se habló de la influenza porcina, para después declarar que siempre no, que se trataba de la influenza humana A/N1H1. Lo que no acabo de entender es cómo en tan escasos días las cifras de enfermos se multiplicaron exponencialmente para que, después, de la misma manera, se controlara todo, gracias a la oportuna intervención de las autoridades correspondientes y la cooperación de la sociedad mexicana. No acabo de entender la insistencia de los medios de comunicación masiva sobre la gravedad del asunto. Ese es el “buen” periodismo, el que de una pulga hace un elefante; el que sabe magnificar elocuente y profusamente cualquier mínimo problema para hacer un hecatombe. Así es, da la casualidad que las cifras de contagiados y muertos a causa del “terrible” virus ya no aumentaron como lo hicieron en los primeros dos días sino que se redujeron extraordinariamente. ¡Qué casualidad, no! Se cerraron escuelas, millones de estudiantes de todos los niveles educativos dejaron las aulas para cambiarlas por la apacibilidad del hogar, “supuestamente”. Los teatros, los cines, los eventos a puertas cerradas con aglomeraciones de más de veinte personas se suspendieron; las fiestas familiares se pospusieron; miles de restaurantes del Distrito Federal tuvieron que cerrar sus puertas y dejar sin empleo a centenares de meseros; los eventos políticos se cancelaron; muchas fábricas y empresas pararon actividades hasta nuevo aviso; bares, discotecas y casinos se vieron afectados al no permitírseles continuar laborando. Trabajadores directos e indirectos sufrieron en sus bolsillos los estragos de la influenza política internacional. El transporte público mermó enormemente sus ganancias. La economía mexicana se desplomó más de lo que de por sí ya estaba. No sé por qué razón se recurrió a la estrategia del shok, del miedo y del pánico para frenar las actividades económicas en un país sumamente afectado por la crisis económica mundial. Eso es lo que se logró, además de la discriminación hacia nuestros compatriotas mexicanos en otras latitudes del planeta. No digamos de las exportaciones comerciales de todos los productores mexicanos. Diez días, solamente diez días manténganse tranquilos en sus casas. No salgan, eviten lugares concurridos; manténganse al tanto de las recomendaciones de las autoridades correspondientes a través de los distintos medios de comunicación masiva. Mientras les sembramos pánico, miedo, terror y los mantenemos en ese estado de shok, nosotros jugamos las piezas del ajedrez para hacer la jugada maestra sin que se den cuenta ni cómo les damos el jaque mate. Todo esto me recuerda el viejo y conocido cuento de Pedro y el Lobo. Tantas mentiras que hemos sufrido por parte de nuestros gobiernos que ya no creemos, no confiamos en nuestras autoridades. No sabemos si es verdad o mentira lo que nos dicen. Recordamos la historia del chupacabras, de la rata gigante, de la enorme serpiente de los panteones y tantas otras sandeces para engañarnos y distraer nuestra atención. Ahora, aunque de verdad fuera cierto lo que nos dicen, ya no les creemos, pues estamos acostumbrados a sus falsas alarmas. Que Dios y ustedes me perdonen por mi incredulidad. Lo que sí podemos hacer es frecuentar el médico en caso de complicación de alguna enfermedad. No permitamos enfermarnos psicológicamente; no dejemos que el pánico nos domine y estemos atentos y bien informados sobre lo que en realidad es la influenza y sobre lo que hacen nuestros gobiernos detrás de cámaras. Para eso están los medios de Comunicación Alternativos: hay miles de páginas de internet donde podemos abundarnos de la temática en cuestión; programas de radio y televisión con mayor objetividad. No sé, de una u otra manera esforcémonos por no quedarnos con lo que los medios de comunicación de mayor accesibilidad nos siembran. Hay que buscar, preguntar, indagar y llegar a conclusiones que nos encaminen a tener una conciencia más crítica y veraz. En internet circula mucha información sobre la realidad de la influenza. Detrás de todo es una maquinación política que sirve a manera de distractor mientras, según se dice en páginas de internet, se aprueban leyes para permitir la portación de pequeñas cantidades de drogas para consumo personal (cocaína, marihuana, cristal, etc)(La Ley del Narcomenudeo); leyes que quitan de la preparación media superior (bachilleratos, preparatorias), todas las materias relacionadas con la filosofía; Acuerdos en donde se permite la intervención del Ejército Estadounidense en nuestro país; Acuerdos bilaterales para que nuestro Ejército mexicano pueda ser utilizado por nuestro vecino del norte en conflictos bélicos que así lo requieran. Una estratagema política que distrajo la atención de una forma alarmante. Por que hay más aún. De ahora en adelante deambularan por las calles policías vestidos de civiles para investigar casos que requieran el truco del disfraz; las llamadas telefónicas y los correos electrónicos podrán ser intervenidos y, en su defecto, retenidos para evitar secuestros, robos y tantas pillerías que hacen los delincuentes con los celulares. Se acabó la privacidad, ahora tenemos que dar de alta nuestro número de celular proporcionando todos nuestros datos. Dado que el gobierno en turno ha perdido credibilidad y se aproximan las elecciones para gobernadores, presidentes municipales y diputados, hubo que sacar un as de la manga para ganar confianza y credibilidad de nueva cuenta. Es casualidad que el presidente de la República aparezca como un héroe dando un informe oficial por televisión, en donde, entre otras cosas, menciona que gracias a la oportuna intervención de su gobierno y a la cooperación de la sociedad, todo estaba ya controlado y se tenía el medicamento suficiente para atender todos los casos de infecciones por el terrible virus. Anunció, así mismo, el regreso a clases para bachilleres, preparatorias y universidades para el siete de mayo y, para primarias y secundarias, hasta el once del mismo. La apertura de cines, teatros, bares, restaurantes y muchos otros centros de trabajo, bajo condición de ciertas medidas preventivas. La alarma se acabó en todos los distintos medios de comunicación masiva. Paulatinamente fue perdiendo importancia la noticia de la influenza. Como que es mucha casualidad, no.

Pasado todo este show lo único que tenemos que hacer es esperar nuevas leyes que nos dejarán llenos de coraje e impotencia; tenemos que esperar noticias sobre nuestro país y sus políticas internacionales en las que escucharemos un sin fin de barbaridades cometidas por este gobierno corrupto y asesino. Ya se acerca el tiempo de saber la verdad que hay detrás de toda esta falsa y corrupta alarma de la influenza. Ojalá que me equivoque y Pedro hable con la verdad de que realmente viene el terrible lobo y anda entre nosotros.

Este artículo fue publicado por Hermelando Alvíter Martínez, quien estuduió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación y Filosofía. Además de artículos de actualidad, escribe sobre religión, política, cuentos, ensayos y poesía. Para mayores informes comunicarse al cel. 0447771565213 o al correo eletrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

 
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